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Mensaje a TVE



"Estoy avergonzado de la televisión que está viviendo con mis impuestos y priva de información a los ciudadanos. Sí, esto es lo que estáis haciendo: Ni un solo minuto de vuestro tiempo dedicado a la manifestación de hoy de Izquierda Unida en Madrid.

No merecéis ni más mínimo respeto por mi parte.

Ya os pillé en varias ocasiones con mentiras descaradas, pero lo de hoy ha colmado el vaso de mi paciencia.... Ver más

A partir de ahora sois para mí un enemigo público al igual que Tele 5 de Berlusconi y las demás cadenas sin escrúpulos.

Prometo llevar este mensaje más allá de mi entorno habitual."




Reforma laboral: caen los salarios en España



La reforma laboral equivale a una caída en los salarios reales.

Ignacio Escañuela Romana | Rebelión



La reforma laboral equivale a una caída en los salarios reales. El gobierno de Zapatero, presionado por el FMI, el Estado alemán y los especuladores, ha impuesto una política que reduce los ingresos de todos los trabajadores españoles, al mismo tiempo que aumenta los excedentes empresariales. Ha afectado en apenas un mes a los empleados públicos, a los trabajadores privados y, finalmente, a los pensionistas.

El gobierno impuso, primero, el descenso en los sueldos de los funcionarios públicos, un 5% más la congelación en dos años. Dado que fijar los salarios mientras que los precios siguen creciendo equivale a una pérdida en el ingreso real, la reducción final se acercará al 10%.El ganador es el mismo Estado quien, al menos, podría utilizar esos recursos adicionales para sufragar la satisfacción de necesidades sociales. En la realidad, el ahorro obtenido apenas compensa las sucesivas rebajas fiscales, como la eliminación del impuesto del patrimonio, de que vienen disfrutando los más ricos.

Asimismo, el gobierno ha decidido congelar para 2011 las pensiones, salvo las mínimas. De esta forma los pensionistas verán reducida su renta en un 2%. Esta injusta medida agrava la penosa situación de muchos pensionistas, incapaces de satisfacer las necesidades más básicas. Además, mermar las pensiones equivale también a reducir el valor real actual de los salarios recibidos: las mismas cotizaciones dan derecho a menores beneficios tras la jubilación o la invalidez.

Finalmente, la reforma laboral ha añadido una reducción específica en el salario de los trabajadores del sector privado, provocando el aumento paralelo en los beneficios empresariales: lo que se paga de menos va al empresario. Antes de la reforma laboral, el trabajador con contrato indefinido tenía la promesa de recibir, en caso de despido, una indemnización de 45 días por cada año trabajado. Muy pocas veces se rebajaba la indemnización entendiendo que el despido era objetivo (procedente): ineptitud, absentismo, etc. A partir de la reforma, se generaliza la fórmula contractual indefinida que da al trabajador derecho a 33 días de indemnización por cada año. A lo que hay que añadir la extensión del despido objetivo para todo caso de situación económica negativa, circunstancia que, sin definición clara, sin duda llevará a la inflación de los casos judiciales y la inseguridad en empleados y empleadores. Frente a lo anterior, el aumento futuro, ¡a partir de 2012!, de la indemnización del trabajador contratado temporalmente, de 8 a 12 días, o la promesa de controlar la repetición en el tiempo de los contratos por obras y servicios, palidecen y son incapaces de equilibrar las pérdidas de ingresos de los trabajadores. Es más, el FOGASA, fondo de capitalización financiado por cotizaciones empresariales, que sólo debería hacer frente a los salarios no abonados por los empleadores, pasa ahora a pagar 8 días de la indemnización debida, ¡incluso si el despido es improcedente!.

Se pueden cuantificar los efectos económicos de la reforma laboral. Supongamos que la aplicación de la cláusula extendida de despido justificado equivale en el futuro al coste tanto de los pocos contratos con indemnización de 45 días que se puedan firmar, como de la tímida y futura subida en la indemnización al trabajador temporal. Un trabajador contratado indefinidamente recibe la promesa de una indemnización de 33 días por cada 365 días trabajados, por los 45 que antes recibía. Según distintas encuestas, cerca del 40% de los trabajadores españoles creen que pueden ser despedidos en los próximos seis meses. Quienes tienen contrato indefinido tienen una expectativa menor de ser despedidos, pero esa expectativa crece si ampliamos el horizonte temporal a varios años. Supongamos, así pues, que un 40% de los trabajadores españoles con contratos indefinidos van a ser despedidos en los próximos diez años. Multiplicando la probabilidad de despido por la indemnización tenemos el valor económico de esa indemnización, a lo que hay que sumar el sueldo como tal. Pues bien, la reforma laboral ha reducido el salario real de los trabajadores en un 1’25% anual, y ha aumentado los beneficios empresariales en un 2’1% anual. A lo que hay que añadir la pérdida mencionada de pensiones.

Se observa en este artículo, en conclusión, que el gobierno español lleva una política de reducción en los salarios reales e incremento en los excedentes empresariales. Esta es la realidad que justifica sobradamente una huelga general.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=108515




Inmoralidad



Es decir, se trata de arrojar por la borda a una muchedumbre para que navegue la nave «España».
Por Antonio Álvarez-Solís: www.kaosenlared.net/noticia/inmoralidad

La frase está en la base de la crisis económica y a la vez sobrevuela sobre ella. No se trata fundamentalmente de dinero sino de moral. Es una gigantesca crisis moral. Si no tuviéramos miedo al pensamiento diríamos que estamos en presencia de una crisis de carácter metafísico, esto es, una crisis que afecta al significado mismo del hombre. Pero vayamos a la frase. La leo en un periódico de la mañana: «El ministro de Trabajo admite que el Gobierno tendrá que debatir la conveniencia o no de prorrogar las ayudas de 420 euros a desempleados que hayan agotado todas sus prestaciones». Aclaremos la cifra: se trata de medio millón de parados. Supongo que tras muchos de ellos puede haber una familia. El ministro muestra su dolor al hacer el comentario, pero... «admite que España se encuentra ante la necesidad de implementar medidas de reducción del déficit». Es decir, se trata de arrojar por la borda a una muchedumbre para que navegue la nave «España». Porque, por deducción elemental, España no es ese medio millón de ciudadanos que perviven miserablemente con menos de quinientos euros mensuales. El lenguaje tiene rango criminal. ¿Cómo se puede hablar con tanto desahogo de la extinción brutal de medio millón de ciudadanos a los que se despoja de toda suerte de personalidad humana? La noticia la da el Sr. Corbacho, ministro de Trabajo y socialista. Sí; hay que evitar el terrorismo. Pero ¿a dónde enviar justamente a los antidisturbios? ¿Quién conspira contra la paz social? ¿Puede ilegalizarse a los poderosos y a su entorno?




Entierro de un difunto vivo



Como resultado de la falta de empleo, la depresión y los intentos de suicido han aumentado. Detrás de cada cifra hay individuos con nombres y apellidos, con la mirada perdida en un futuro incierto
Yolanda Plaza Ruiz

Hace unos días leí un magnífico artículo de Carlos Tena en el que analizaba la triste evidencia de que en nuestro país, como resultado de la crisis económica y la falta de empleo, la depresión y los intentos de suicido han sufrido un considerable aumento. Las conscuencias trágicas de la situación actual, sobrepasan la capacidad de percepción de cualquier individuo. Detrás de cada cifra, de cada estadística, hay familias deshechas, individuos con nombres y apellidos, con la mirada perdida en un futuro incierto y el corazón abatido.

La sociedad de consumo, superficial, engañosa y engañada, engendra individuos banales, miopes y crueles. Su mezquina agudeza visual, les obliga a medir al prójimo por la cantidad de cosas que acumula. “Tanto tienes, tanto vales”, lo llevan marcado en la frente, como estigma inconfundible que los convierte en miembros de honor de la “masa” sumisa. Cuando los que forman este colectivo gozan del suficiente poder adquisitivo, todo es fraternidad, compañerismo y camaradería. La vida sonríe y uno se siente feliz de formar parte de la “buena gente”.



Pero llega el suceso imprevisto y la empresa en la que uno ha trabajado durante años, decide prescindir de alguno de sus empleados, y entre ellos está usted. De repente, sin darse cuenta, usted ha sufrido una metamorfosis a los ojos de sus familiares y amigos. De la noche a la mañana, usted se ha convertido en un “parado”. Donde antes había confianza, ahora hay recelo. Donde existía amabilidad, ahora hay falta de respeto. Usted no logra entender qué es lo que ha sucedido. Nunca podría imaginar que sus seres queridos, tan leales, podrían tratarle con tanto despecho. Sus apreciaciones le dejan frío. Una lluvia de consejos no solicitados, le acribillan los oídos. Usted se ha convertido en alguien a quien fustigar. Se siente empequeñecido, humillado y traicionado. Su mirada, la de ellos, ya no es la que le hacía sonreir. Ahora sus ojos le señalan desde arriba, acusándole de ser un “perdedor”, un mendigo de subsidios, un “parásito” de la sociedad. Una sociedad que consiente imperturbable al conocer los recortes en las ayudas a las personas más desfavorecidas, en los salarios, mientras “las fiestas y actividades relacionadas con los toros reciben cada año, por parte de las administraciones, 564 millones de euros en subvenciones”. Y usted se pregunta: ¿cómo podemos consentir este desprecio a los ciudadanos?, ¿cómo no exigimos que estos millones de euros sean destinados a los más pobres?. Y ahora comprende que un pueblo que no lucha por los derechos de sus miembros más necesitados, tampoco reaccionará para defender a los animales torturados.



El tiempo pasa y usted siente que le están enterrando en vida. El hoyo donde se encuentra es más profundo cada día. Algunos de sus allegados van echando tierra sobre su fosa. Pero usted se rebela. Se llena de coraje y decide que cada pala de tierra que recibe, la aplastará bajo sus pies. El trabajo es duro, pero su sentido de la dignidad personal va consiguiendo que el hoyo que otros intentan cavar para usted, vaya formando parte del suelo que usted pisa. Hasta que por fin consigue subir, demostrando a esos que han pretendido hundirle, que usted vale, no por las cosas que posee, sino por lo que es. La penosa experiencia le ha ayudado a abrir los ojos ante una realidad que antes no veía. Ahora puede distinguir a los amigos de verdad, y no siente tristeza por haber perdido en el camino a los que intentaron cavar su sepultura.





PP y PSOE: campanas de unidad



El sistema capitalista exige a sus dos grandes actores (nunca mejor dicho) unidad. La situación es muy delicada y hay que vender acuerdos que respalden el terrorismo contra los trabajadores. Gobiernos de coalición (conservadores y socialdemócratas) semejantes se han dado y dan en distintos países de la U.E. Luego, durante el teatro de la campaña electoral, el tema es qué ministerio lo hizo mejor, si el de los unos o el de los otros. Patético, pero sobre todo esclarecedor.

El Ejecutivo y el PP dejan abierta la puerta a pactos sobre las reformas pendientes. Algunos ya lo han venido a denominar giro en el debate económico o nuevas oportunidades de diálogo.

"No con Zapatero". Ésa fue su respuesta cuando a Mariano Rajoy le preguntaron este viernes por la posibilidad de un Gobierno de coalición, en vista del endurecimiento de la crisis económica, materializada este miércoles con una subida de los CDS (Credit Default Swap), la caída de la bolsa y el mantenimiento de una elevada diferencia del coste de la deuda. El líder del Partido Popular circunscribió su negativa a que ese Gobierno estuviera presidido por José Luis Rodríguez Zapatero. Pero "no con Zapatero"... no niega otras posibilidades.

Primeros acercamientos con un pacto eléctrico

¿Hay más? Lo hay. El pacto eléctrico es la parte visible de un acuerdo que rebasa los límites de este sector. El Gobierno y el principal partido de la oposición han quedado en que todas las materias económicas puede pasar por la mesa, sin fotos, sin visitas palatinas y sin vencedores ni vencidos, que es el método que hasta ahora ha producido algún resultado, como el plan de adquisición de activos o el Frob.

El deshielo en las relaciones entre el Gobierno y el Partido Popular, materializado en el incipiente pacto energético o en la aceptación de negociar un asunto de extrema sensibilidad social como la reforma del sistema público de pensiones, indica hasta qué punto el Ejecutivo va asimilando las presiones internas y externas para que rompa de una vez las ataduras que le impiden una deriva franca hacia la nueva ortodoxia económica.

Menos se habla, sin embargo, de la entrevista del día 16 de junio de Mariano Rajoy con Ángela Merkel en Bruselas, en la que la canciller alemana advirtió al líder de la oposición española que, a su juicio, todavía es necesario proseguir con el camino de las reformas.

Repaldo a las reformas o Gobierno de concertación

Rajoy dio ayer la respuesta indirecta a Merkel: "Para que tengan continuidad en el tiempo, lo mejor sería que el proceso de reformas tuviera, tras un diagnóstico común, el respaldo de una amplia mayoría parlamentaria y, cuando menos, el de las dos grandes fuerzas políticas españolas".

En el Partido Popular no hay casi ningún partidario de hablar de gobiernos excepcionales, sean de coalición o de concentración. No lo creen necesario a pesar de la gravedad de la situación. "No aporta ninguna ventaja", aseguran. Pero este rechazo casi unánime (más rígido aún que el veto de Rajoy a Zapatero de ayer) se torna más posibilista cuando se aventura la eventualidad de un Gobierno de concertación, que no implica una participación directa en el Gabinete, sino un programa cerrado y pactado, gestionado por el Gobierno.

http://www.insurgente.org/index.php?option=com_content&view=article&id=3507:pp-y-psoe-campanas-de-unidad&catid=139:estado-espanol&Itemid=338




Manifestación "Luchamos por el empleo, por una alternativa social a la crisis"



27 de junio a las 12 h. Puerta de Toledo a Plaza Mayor, Madrid

El próximo domingo 27 de junio, Izquierda Unida saldrá a la calle, en un gran acto contra la crisis en Madrid, en el que participarán el conjunto de federaciones de nuestra organización, así como nuestro entorno simpatizante y la izquierda organizada que, junto a las gentes de Izquierda Unida, quieran dar un único y gran grito contra las medidas de ajuste neoliberal, contra el decretazo y el adelgazamiento de los servicios públicos.

Vamos a organizar un gran acto de masas en Madrid, que nos permita salir a la opinión pública reforzados, con nuestras propuestas alternativas, y que nos referencia políticamente en el conflicto social. IU como referente de los trabajadores y las trabajadoras públicas, de los y las pensionistas, como referente del conjunto de las gentes trabajadoras y de la mayoría social, que paga la crisis con desempleo, precariedad y pérdida de derechos sociales.

Vivimos en un momento en el que la situación política, económica y social hace más necesaria que nunca una convergencia de organizaciones, personas y fuerzas de izquierda para dar respuesta a los ataques que sufre la mayoría social y la clase trabajadora, desde las instituciones europeas, la derecha política y económica y el gobierno, haciéndose eco de las propuestas neoliberales para la salida de la crisis.

Debemos convertirnos en una Gran Piquete Informativo en toda España para defender los contenidos de la Huelga General y dar a la vez una respuesta política a los coautores y defensores del consenso de Bruselas (PP y PSOE) para divulgar entre las personas trabajadoras, pensionistas, jóvenes y fuerzas de la cultura que es necesario imponer democráticamente otro sistema económico basado en la intervención democrática de la economía, en la gestión de los recursos al servicio de las necesidades sociales y no del mercado y en una fiscalidad progresiva y solidaria.

El recorte de Zapatero se sentirá especialmente en los Ayuntamientos y en la Comunidades Autónomas, por lo que se hace imprescindible una respuesta general de Izquierda Unida, con la participación activa de nuestras asambleas locales y de las federaciones.

Izquierda Unida debe ocupar las calles sin ningún tipo de complejo para defender y construir una alternativa a la crisis desde la izquierda. La salida conservadora no es inevitable, hay salidas por la izquierda, hay una salida social a la crisis que vendrá sólo a través de la movilización y la lucha política.

Por eso recabamos tu esfuerzo y compromiso. Acude y difunde.




La lucha es el único camino



Las medidas optadas por los gobiernos ante la crisis dejan clara cuál es la intención de los mismos: recortar derechos a la clase trabajadora en beneficio de los intereses del capital.

Estos gobiernos corruptos que se encuentran a merced del juego sucio de los mercados, compuestos por la oligarquía capitalista, continuamente intoxican al pueblo a través de los medios de comunicación diciendo que son ellos quienes representan y conforman la “democracia” en la que vivimos. Una “democracia” burguesa que opta por agredir a la gran mayoría, la clase trabajadora. Una agresión en toda regla; rebaja de salarios, de indemnizaciones por despido, de pensiones, de gasto social, eliminaciones de restricciones a ETTs, aumento de la precariedad laboral…

¿Acaso es esta la democracia que queremos? ¿De verdad crees que mientras persista esta “democracia” burguesa podrán cambiar las cosas? Nos toca a los trabajadores y trabajadoras tomar cartas en el asunto, olvidemos toda su palabrería pacifista y demócrata y rebelémonos contra el sistema.

¡Que no te engañen! La burguesía jamás se arriesgara perder sus propiedades.

Es nuestro deber luchar por nuestros derechos, la economía debe estar al servicio del pueblo y el pueblo en su conjunto es quien debe tomar las decisiones. Expropiemos a los expropiadores y nacionalicemos la banca, en definitiva, impongamos nuestros intereses y cambiemos el sistema.

http://www.kaosenlared.net/noticia/trato-favor-hacienda-tecnicos-inspectores-denuncian-privilegios-cuenta




Adiós a la democracia



1.-Un antecedente “prehistórico”:

En su acepción formal, en su proyección utópica o en su dimensión real, la democracia en los últimos 30 años está sufriendo el ataque más brutal de su historia por parte de la manada de lobos que representan a la dictadura del poder fáctico del dinero. Junto con su tendencia a la oligarquización, el achatamiento de las diferencias en la oferta política y su conversión en simulacro ritual repetido periódicamente en las urnas y ajeno a una auténtica participación popular, la democracia política ha ido experimentando un vaciamiento paulatino que enajena a un creciente número de ciudadanos, por encima de su comportamiento electoral más activo o pasivo.

Y no es éste un fenómeno local o continental sino general en los sistemas políticos parlamentarios.

Es cierto que aún su nombre evoca, en los países que carecen de las más elementales libertades políticas, un poder taumatúrgico de anhelos y esperanzas emancipatorias que la eleva por encima de la consideración de quienes hoy gozamos o padecemos el cascarón vacío de su nombre.

Si democracia significa en su acepción griega gobierno del pueblo nunca lo fue. Si democracia era también una acepción extensible a lo social y económico nunca existió en el mundo capitalista. Funcionó desde el final de la II Guerra Mundial hasta el inicio de esta crisis sistémica del capitalismo el espejismo de democracia de consumo mientras la estrategia del sistema económico pasaba por un modelo asentado en la hegemonía de la economía productiva y en el consumo de masas. Jamás fue otra cosa que un mal sucedáneo desviado de una auténtica democracia de los actores sociales, en la que la mayoría de la población (la trabajadora) fuera la decisora de la actividad económica y la propietaria de la soberanía de la producción y la distribución. Pero funcionó el constructo ideológico de que los trabajadores se convertían en clase media, no desde la propiedad, sino desde el consumo.

2.-Marcando el pulso de los cambios hacia el ocaso de la democracia:

Pero la crisis de los años 70 evidenció los límites de ese modelo de crecimiento del capitalismo y que la teoría de los ciclos de Kondratiev comenzaba a dar señales de agotamiento en su teoría las ondas largas expansivas y en sus correspondientes de recesión. Llevamos inútilmente 20 años esperando una onda larga expansiva mientras vemos al capitalismo financiero parasitar al conjunto de la economía.

De la segunda mitad de los años 70 del pasado siglo hasta muy poco antes del inicio de la crisis sistémica del capitalismo más devastadora que éste haya conocido hemos visto cómo la falta de un modelo claro de desarrollo capitalista era sustituido por una recuperación de la tasa de ganancia, no desde una acumulación basada en nuevos sectores productivos (el modelo de crecimiento del consumo tecnológico de masas tiene límites) sino fundamentalmente desde una creciente expropiación de la participación de las rentas del trabajo en la riqueza de los países en beneficio de las del capital (inicio del desmonte del Estado del Bienestar en los 80 y 90 en Europa y pérdida de capacidad adquisitiva de los salarios). El único modo de mantener la contradicción entre pérdida de nivel de vida de los trabajadores y las clases medias (la mayoría de los consumidores) y el consumo era sostener éste desde el crédito, un crédito cada vez más a largo plazo, hasta la paradoja de alcanzar la extensión de una vida (con lo que la propiedad transmutaba en mero usufructo), especialmente en el caso de los grandes préstamos (hipotecas).

Pero un modelo ficticio hacia el crecimiento del beneficio (la tensión entre una capacidad adquisitiva limitada y un sistema de consumo a crédito no se sostiene a largo plazo) necesitaba de un refuerzo externo creador de acumulación rápida e intensiva que incrementase la liquidez de los prestamistas (bancos y financieras), lo que propició la arquitectura financiera y los sistemas de riesgo a corto plazo pero de gran beneficio (hedge funds,...). Se abría el camino a la “economía imaginaria” o de casino y a un tipo de especulación absolutamente liberado de la economía real (de lo que se trataba era de jugar al beneficio sin generar riqueza social sino rápidas y grandes fortunas). El objetivo era enriquecerse mediante la endiablada relación crédito/renta variable, no de la economía productiva, y construir beneficios que no tuvieran que pasar por el control del regulador público de las finanzas (privatización de la figura del regulador financiero durante el mandato Reagan).

Entramos en la época de finales de los 80 y todos los 90 de la globalización. El mercado mundial, el capitalismo financiero y sus deudores, las grandes corporaciones multinacionales, se han independizado por completo del poder organizador de los Estados. Éstos, desde Breton Woods, habían sido encauzados para evitar que las contradicciones del capitalismo, basadas en sus tendencias autodestructivas por la competencia de los mercados y la búsqueda irracional de los beneficios produjera efectos perversos y no deseados para el propio sistema.

3.-Tu quoque fili mihi? (Entra Bruto en escena):

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 supone el pacto entre las potencias capitalistas triunfantes sobre el fascismo, derrotado en Berlín, y la emergente gran potencia soviética, a la vez que la constatación por el capitalismo de que la quema del excedente, que había supuesto la II Guerra Mundial, requería de un crecimiento sostenido de los mercados basado en la capacidad de consumo de las más amplias capas medias de la población, los trabajadores y unas expansivas clases medias.

Ello significó la afirmación de derechos sociales, junto con los intocables y sacrosantos de la propiedad (artículo 17 de la citada declaración), tales como el derecho a la educación, la vivienda, el trabajo, a un salario justo, la Seguridad Social, la protección contra el desempleo, la salud, la protección de la maternidad, el acceso a la cultura y tantos otros que significaron la construcción del llamado Estado del Bienestar. Sin él, los sistemas democráticos serían un sarcasmo de democracia y una fuente de contínua inestabilidad, derivada de la ilegitimidad de origen de una desigualdad social insufrible.

La crisis sistémica del capitalismo, el semicolapso de las estructuras financieras de la economía que supuso el default económico de 2008 anunció la necesidad, para el sistema capitalista, de abrir nuevas vías de acumulación del beneficio que compensasen el derrumbe de una vía que había mostrado sus limitaciones.

Estados que habían dejado de ejercer su mínimo control sobre la economía debían ahora acudir al salvataje de unas estructuras financieras en semiruina (JP Morgan, Leeman Brothers, CITY,...). Una producción masiva de moneda y el aval de los Estados era la salida momentánea. Su consecuencia: un proceso abierto hacia la crisis fiscal de los Estados.

Estados debilitados (UE, USA) que a partir de entonces deberían admitir el fin de las potencias centrales, la emergencia de nuevas potencias económicas (China, India, Brasil,...) y el despiadado ataque de la economía liberada de su control y de la depredación financiera sobre sus espacios económicos y de equilibrio públicos. Los antiguos monstruos financieros, salvados de la quiebra y ocultos bajo nombres opacos, ya no bajo siglas de grandes corporaciones, se rebelan contra el padre. Pasan de ser deudores a prestamistas de unos gobiernos que ahora han de afrontar los riesgos de quiebra fiscal. Y con su poder económico (FMI, BM, BCE, paraísos fiscales en los que se ocultan los tiburones del capital) deciden cuál es la política económica que han de aplicar sus antiguos salvadores. Es la hora de la austeridad, el control del gasto público, los ajustes duros, la entrega de los restos del Estado del Bienestar que 10 años antes había sido establecido en acuerdos como el de Maastrich (fin de las empresas públicas de los Estados europeos). Se inicia la deslegitimación de los Estados refundados tras la II Guerra Mundial y que requerían, en sus Constituciones, una dosis de justificación social, basada en un cierto reequilibrio de las desigualdades sociales.

4.-¿Hacia un neofeudalismo postdemocrático?:

La socialdemocracia ha cerrado su ciclo. Convertida la clase trabajadora, antes en falsa clase media (carecía de rol en la propiedad y su apariencia se sostenía en el consumo) y ahora en asustado conejo que teme ser laminado si agita su descontento, ya no hay oposición ni sindical ni de izquierda para la expansión de los objetivos del capital mundializado.

Los liberales, vencedores ideológicos de la partida, creen haber vuelto a la pureza de sus consignas cuando sus postulados han sido barridos por los resultados de la batalla. Ya no hay libre competencia. Sólo matones que han tomado el poder económico definitivo y, en cualquier momento, el político.

Se avecina la hora de los “hombres hechos a sí mismos”. Los audaces piratas han tomado el poder. Esto poco tiene que ver con Adam Smith y mucho menos con los “capitanes de empresa” de Schumpeter. Ya no hay competencia, sólo depredadores.

¿Por qué no sustituir a los políticos, tan debilitados, para poner gestores de la nave pirata al frente? Berlusconi ha sido un adelantado a su época.

Si el Estado centralizaba los recursos y repartía sus “democráticos” pellizcos de justicia social, ¿porqué ahora que hay un poder que le ha deslegitimado y debilitado plenamente no sustituir lo colectivo por acuerdos de “condotieros” o mejor aún de señores feudales con aquellos que quieran acogerse bajo su “magnánimo” poder? Al fin y al cabo ya fue ensayado hace 10 ó 20 años incluso cuando las empresas “regalaban” sociedades médicas a sus empleados (¿cuántos no habrán podido comprobar su “generosidad” cuando se pusieron enfermos?)

Como en la extraordinaria película distópica“Metrópolis” de Fritz Lang, la sociedad que está a la vuelta de la esquina podría ser ya dirigida directamente por las grandes corporaciones, que hayan “liberado” a los políticos de su función mediadora y “representativa”. Inmensos gigantes económicos dirigiendo al mundo desde fantásticos rascacielos en los que una reducida elite de propietarios-pensadores domina y piensa por todos nosotros, los que nos hayamos en el inframundo. ¿Será una casualidad que Fritz Lang y la coguionista del film Thea von Harbou hubieran situado esa horrible pesadilla en 2026?

5.-¿Qué nos queda?

Empezar a aceptar ese hecho y a comprender su porqué es el primer aprendizaje que puede enseñarnos algo útil.

Llevamos tiempo culpando a los gobiernos y a los políticos cuando su papel sólo es el de chico de los recados del gran capital. O bien responden a sus intereses o bien no tienen terreno en el que retroceder (socialdemocracia). Es el momento de dejar de mirar al dedo del sabio y ver la luna que señala. En su esplendor hallaremos la potencia del capital que ahora nos golpea.

Sólo a partir de esta constatación, de que la lucha no debe ser en primer lugar contra el orden político, porque no es el auténtico poder sino su desvahído trampantojo, sino contra el desorden social y económico que la hidra ha instaurado podemos empezar a organizar nuestra resistencia.

Ésta necesita de nuevo, volver a elementos básicos de la contradicción dominadores de clase y dominados, explotadores y explotados.

Sin la conciencia de que lo que tememos perder ya lo estamos perdiendo a una velocidad vertiginosa (garantías democráticas, protección social y nivel de vida) estamos condenados a ser una pseudoclase media en vías de desaparición que sirva de base social a un nuevo fascismo, al adorar y entronizar al nuevo poder emergente por su capacidad de imponerse en medio de todo este devastador caos.

La paradoja de la contradicción se encuentra en que quienes más razones tienen, aún sin saberlo, para oponerse a la “dictadura del capital” son los únicos que puedan quizá algún día llegar a pelear por una democracia auténtica, justa, plena, igual para todos y real.




Recortes sin fin en Europa







Los delincuentes no desayunan



El comedor Ave María lleva funcionando más de 20 años en Madrid.

Unas 300 personas desayunan allí todos los días.

Antes, más españoles, ahora... casi todos de otros países.

Los sin techo foráneos en las grandes ciudades han pasado de ser el 8% a mediados de los ’90 a ser más del 60% en la actualidad.

Hacen cola en la puerta para esperar a que les llegue el turno de comer.

La policía nacional se acerca muchas mañanas a esa cola.

Y, mientras esperan, les va pidiendo los papeles.

Esas mañanas en las que aparece la policía la cola se hace más corta.

Muchos sin papeles prefieren no desayunar a ser detenidos.

“Estamos buscando delincuentes” dice la policía.

En realidad los controles masivos de identidad sólo pueden hacerse excepcionalmente para perseguir delitos peligrosos, según el artículo 19, ley 1/1992.

Y no tener papeles de residencia no es un delito,

ni es peligroso.

Denuncia | Comentarios (3) | Rating: 10 | 17/06/2010 - 07:44







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